El mundo está lejos de cumplir el compromiso compartido de acabar con el sida para 2030, no por falta de conocimientos, capacidades o medios para vencer al sida, sino por las desigualdades estructurales que obstaculizan las soluciones probadas en la prevención y el tratamiento del VIH.

 

La desigualdad de género que sufren las mujeres se manifiesta en todos los ámbitos de la vida. El derecho a la educación, a una vivienda y a un trabajo digno, a la alimentación y a la seguridad, así como a una salud de calidad son derechos básicos que se vulneran, a nivel global, a millones de personas, en su gran mayoría a mujeres y niñas. El 1 de marzo se conmemora el Día de la Cero Discriminación contra las mujeres y niñas, que promueve la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para recordar la importancia de la igualdad, la dignidad y el valor de todas las personas.

 

Afrontar las desigualdades y acabar con la discriminación es fundamental para erradicar el VIH.

 

Este año, en el marco del Día de la Cero Discriminación, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) hace un llamamiento mundial para demandar un tratamiento justo e igualitario a las personas con VIH. Un compromiso al que se une la Asociación Columbares y que propone trabajar desde el programa «Mujeres seguras y libres» para promover la igualdad y concienciar sobre la discriminación que sufren las mujeres y niñas en todo el mundo.

 

Esta desigualdad de género, acompañada de violencia, pobreza e inseguridad en la que sobreviven millones de mujeres y niñas aumentan los factores de riesgo para la infección del VIH, así como las precarias condiciones de quienes ya la padecen. La prostitución, la trata de mujeres con fines de explotación sexual y las múltiples violencias sexuales a las que son sometidas a diario mujeres y niñas las expone constantemente a posibles contagios y las lleva a la muerte.

 

Las mujeres y niñas merecen y exigen igualdad de derechos, de oportunidades y de trato. La violencia de género tiene muchas formas, por lo que debe atacarse también de manera interseccional desde la concienciación, la prevención y la protección. Una mujer o una niña enferma por un sistema que la discrimina y abandona tiene como resultado una sociedad enferma.

 

El Programa para la sensibilización, prevención y protección integral en violencia de género en mujeres   inmigrantes y sus descendientes «Mujeres seguras y libres» está financiado por el Fondo de Asilo, Migración e Integración y el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones del Gobierno de España.

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